sábado, octubre 15, 2011

Voy a contarte un cuento (I parte)

Voy a contarte un cuento

Peter siempre creyó que en Nunca Jamás sería feliz para siempre, hasta que llegó una "descreída" Wendy que le hizo dudar de su estilo de vida.
A pesar de que consiguió acallar los consejos de esta niña adulta, surgió la duda en su cabeza. Esa duda fue creciendo dentro de él, y a pesar de que seguía divirtiéndose con el resto de los niños perdidos y campanillas que encontraba en su pequeño país, y de que continuaba siendo el encantador, divertido y siempre disponible Peter, cada noche, al acostarse, la duda volvía a su cabeza -Quizá haya algo más, seguro que hay algo más-

Así que, una noche, mientras los demás dormían, emprendió su viaje.

Voló y voló muy alto, voló hasta que dejó de ver los tejados de las casas y siguió volando alto hasta que dejó de ver cualquier rastro de la tierra. De repente vio un pequeño planeta, y sobre él a un niño que le observaba perplejo:
- Hola, sé bienvenido, no esperaba visita, nunca pasa nadie por aquí- dijo el niño.

A Peter le impresionó tanto este niño que no pudo contestar. Era un niño que iba vestido como un príncipe, sin manchas, sin arrugas. Además hablaba de una forma educada y su porte era el de un verdadero caballero. Peter no pudo por menos que compararlo con él mismo y en eso mismo momento determinó .... "me gusta su estilo, cuando vuelva, cambiaré mi apariencia".

Cuando Peter pudo reaccionar se posó sobre el minúsculo planeta y devolvió el saludo al Principito quien le invitó a dar una vuelta por su planeta y enseñarle su tesoro más preciado, una rosa.

-¿Una rosa?-, pensó Peter, pero si en Nunca Jamás había miles de rosas, -una rosa no es un tesoro, se admiran por un rato, quizá hasta la lleves a casa para contemplarla por unos días y cuando se marchitan se tiran porque siempre habrá más rosas que poder recoger-

El Principito negó con rotundidad, y explicó a Peter que su caso no era así, sólo tenía una, y ella dependía de él, si él no la cuidaba ella moriría y él se quedaría sólo. Peter escuchando al Principito sintió que quizá había subestimado las rosas que había olido en su vida. A su vez, el Principito imaginó lo que Peter le contaba, y sintió la carga de su rosa por primera vez.


... (continuará)