Al separarse en dos, algunos seres quedaron simétricamente divididos: un par de ojos y brazos con un corazón e hígado.
La mayoría, sin embargo, se llevaron algo de la bilis del otro, quizás aire de sus pulmones o, simplemente, parte de sus latidos.
Cada día que amanece, con la misma intensidad con que nos preguntamos si realmente hemos encontrado nuestra mitad, intentamos ocultar nuestras diferencias, sellar esas huellas, incluso el ombligo que nos recuerda que sólo somos medio algo, además medio imperfecto.
¿Qué perdimos al ser cercenados por los dioses?
Algunos saben reconciliarse con su asimetría, con ese ojo de distinto color, con esa pulgada rabiosa, con esa pulgada dispareja, y sobretodo reformular la pregunta ¿qué le extirpamos a nuestra mitad?
(texto encontrado en una crítica a una película que por supuesto ahora necesito ver http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/677791.html)
viernes, julio 24, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

7 comentarios:
Por eso no s bueno vivir como Siames. Las separaciones no son perfectas.
Un abrazo
Yo me enamoré, una vez, de alguien que no es para nada parejo conmigo. Jamás me pude explicar qué fue lo que me enamoró de esa persona, sé que fue su esencia, pero no podría explicar qué rasgos. Igual, no prosperó.
Besos
Yo aún no sé qué amor es más conveniente, si el de dos seres demasiado parecidos, simbióticos... o el de dos que siendo distintos, por eso mismo se complementan... y aunque tardan más tiempo en llegar a entenderse e interpretarse, son unidos por un lazo invisible e inexplicable.
Me alegro que hayas vuelto, Mavi.
Besos :)
Yo una vez me enamoré de una piba que era igualita a mi, sólo que ella nunca se dio cuenta. O no quiso.
Actualizá, perra.
Besote.
Es un tema complicado. Eso sí, yo me quedé con todo el genio de los dos.
El truco, Mavi, debe consistir en ser una naranja completa, así no necesitas tu otra mitad. Aunque dicho así parece más fácil de lo que es, claro.
Mavi! buen finde y aparece
Un abrazo
Publicar un comentario en la entrada