Me voy a Lisboa.
Sí, por fin he conseguido cerrar una escapada a la capital vecina.
No va a ser una estancia larga, ya que ni el bolsillo de mi acompañante ni el mío se lo pueden permitir, apenas 3 días, pero algo es algo.
Hemos encontrado un vuelo muy barato y nos hospedaremos en el Barrio Alto en algún sitio humilde (por no decir cutre), que lo importante no son los lujos del hotel sino lo que hagamos fuera de él.
Estoy convencida de que lo voy a pasar en grande, la amiga con la que voy es una persona muy divertida y con la que me llevo genial. Iremos de pateo, de bocadillos, de fados, conoceremos gente y nos reiremos mucho.
Ah, y os contaba todo esto porque seguro que tenéis consejos que darme y sitios que recomendarme, así que ya sabéis, id dejando vuestro granito de arena que yo iré anotando en la agenda.
Gracias!!!!
lunes, enero 21, 2008
miércoles, enero 16, 2008
Demasiado
Comienzo disculpándome una vez más; estimados amig@s solicito disculpéis mi prolongada ausencia.
La culpa ha sido, en parte, provocada por los empachos. Saturada de mi ex-ciudad, de los amig@s (tan sólo de los entrecomillados), de algunos familiares, de la comida, de la bebida, de los bares conocidos, de las tapitas más típicas en la plaza más concurrida, de las llamadas olvidadas y de los mensajes cursis, me he puesto enferma.
Creo que la enfermedad viene motivada por un exceso de hipocresía diaria. Me refiero a que, como todos nosotros, recibo y doy en las situaciones cotidianas del día a día, alguna que otra sonrisa fingida, río algún chiste sin gracia, quito importancia al problema de otro para que se sienta mejor, digo alguna mentirijilla intrascendente... .Pero el problema no ha sido tanto el que durante casi un mes, que se dice pronto, esta dosis haya sido demasiado alta, no, el problema, es que he sido consciente de esta falsedad durante todo el tiempo.
Cuando al principio comencé a sentirlo fue como si me desdoblara, supongo que algo parecido a lo que dicen sentir los que hacen viajes astrales (esto mejor ni lo comento), y me pareció divertido, era como estar viviendo en HappyLand, un nuevo parque temático en el que todo el mundo decía lo que el otro quería escuchar.
Luego, una vez pasado ese éxtasis inicial, regresando ya a mi pellejo, empecé a angustiarme.
¿Quiénes eran esas personas? ¿qué se escondía tras esas sonrisas? ¿qué sentirían por mí realmente? ¿y yo por ellas? ¿por qué nos agrupábamos? ¿por qué se parecían tanto entre sí? ¿por qué me siento tan parecida a ellas y a la vez tan distinta? ... ¿por qué noto que me falta el aire? sí, efectivamente, me estaba dando un ataque de ansiedad.
Llegada a este punto, casi al borde de un ataque de nervios y sin ninguna respuesta a mis millones de preguntas, pensé que sería un buen momento para reflexionar con calma, sin interrupciones, una especie de cura interna.
Y por eso, me estoy tomando mi tiempo.
He detectado una porción de superficialidad demasiado alta en el mundo que me rodea, incluso también en mí misma y creo necesario volver a equilibrar la proporción. Y chicos ... esto es lo mejor .... tengo un plan y lo estoy llevando a cabo.
Cómo ya me conocéis no voy a intentar engañaros y no sé cuanto durará esta nueva Mavi tan racional, capaz de poner cada cosa en su lugar en vez de dejarse llevar por lo que el corazón le pida, aunque ... quizá sea, precisamente esto, lo que le corazón le pide.
Besos embrollados!!
La culpa ha sido, en parte, provocada por los empachos. Saturada de mi ex-ciudad, de los amig@s (tan sólo de los entrecomillados), de algunos familiares, de la comida, de la bebida, de los bares conocidos, de las tapitas más típicas en la plaza más concurrida, de las llamadas olvidadas y de los mensajes cursis, me he puesto enferma.
Creo que la enfermedad viene motivada por un exceso de hipocresía diaria. Me refiero a que, como todos nosotros, recibo y doy en las situaciones cotidianas del día a día, alguna que otra sonrisa fingida, río algún chiste sin gracia, quito importancia al problema de otro para que se sienta mejor, digo alguna mentirijilla intrascendente... .Pero el problema no ha sido tanto el que durante casi un mes, que se dice pronto, esta dosis haya sido demasiado alta, no, el problema, es que he sido consciente de esta falsedad durante todo el tiempo.
Cuando al principio comencé a sentirlo fue como si me desdoblara, supongo que algo parecido a lo que dicen sentir los que hacen viajes astrales (esto mejor ni lo comento), y me pareció divertido, era como estar viviendo en HappyLand, un nuevo parque temático en el que todo el mundo decía lo que el otro quería escuchar.
Luego, una vez pasado ese éxtasis inicial, regresando ya a mi pellejo, empecé a angustiarme.
¿Quiénes eran esas personas? ¿qué se escondía tras esas sonrisas? ¿qué sentirían por mí realmente? ¿y yo por ellas? ¿por qué nos agrupábamos? ¿por qué se parecían tanto entre sí? ¿por qué me siento tan parecida a ellas y a la vez tan distinta? ... ¿por qué noto que me falta el aire? sí, efectivamente, me estaba dando un ataque de ansiedad.
Llegada a este punto, casi al borde de un ataque de nervios y sin ninguna respuesta a mis millones de preguntas, pensé que sería un buen momento para reflexionar con calma, sin interrupciones, una especie de cura interna.
Y por eso, me estoy tomando mi tiempo.
He detectado una porción de superficialidad demasiado alta en el mundo que me rodea, incluso también en mí misma y creo necesario volver a equilibrar la proporción. Y chicos ... esto es lo mejor .... tengo un plan y lo estoy llevando a cabo.
Cómo ya me conocéis no voy a intentar engañaros y no sé cuanto durará esta nueva Mavi tan racional, capaz de poner cada cosa en su lugar en vez de dejarse llevar por lo que el corazón le pida, aunque ... quizá sea, precisamente esto, lo que le corazón le pide.
Besos embrollados!!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
